Uno de los objetivos que se propuso el gobierno de Cambiemos, desde que asumió sus funciones, fue desideologizar la política exterior, para reinsertarnos en el mundo y descongelar las relaciones con nuestros socios tradicionales, como la Unión Europea. En un mundo que está creando muros, Argentina decidió tender puentes.

Ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) significa volver al concierto mundial a participar en la discusión y solución de problemas que enfrenta la humanidad. Por eso trabajamos para integrarnos al club de los 35 países más avanzados del mundo, que opera como brazo ejecutivo del G20. Nuestra meta es llegar a ser miembro pleno.

Formar parte de la OCDE, aunque hay que cumplir con algunos requisitos, tiene muchos beneficios, ya que su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo, ofreciendo ámbitos de debate donde los gobiernos o los parlamentarios trabajan conjuntamente y comparten experiencias.

Por primera vez desde 2002, Argentina logró salir del peor puntaje en la “Clasificación de Riesgo País” de la OCDE, en el que estuvo durante los últimos 14 años (junto a Venezuela y Corea del Norte) por la falta de estadísticas confiables, el default y el conflicto irresuelto con los “holdouts”.

En su reciente visita a Buenos Aires, el secretario general de la organización, Ángel Gurría, dijo que ven con optimismo la decisión política de Argentina de ingresar a la OCDE.

Pero un proceso de adhesión no lleva menos de tres años, debe ser aceptado por los 35 países, más la Unión Europea. No basta sólo con el deseo argentino, sino que necesitamos también el apoyo de las naciones miembros.

En el Consejo Ministerial de la OCDE la posición argentina, de reafirmar y profundizar su compromiso con la organización, recibió un fuerte apoyo de países del G7 como Francia, Reino Unido e Italia, además del acompañamiento de España, Portugal, México y Chile, entre otros países.

Los senadores y diputados nacionales que viajaron recientemente a Londres invitados por el Grupo Británico de Unión Interparlamentaria mantuvieron reuniones con las autoridades del Parlamento y con varias figuras del gabinete de la primera ministra, Theresa May, quienes aseguraron que apoyarán el ingreso de Argentina a la OCDE.

A partir de la postulación, el gobierno diseñó un plan de acción asentado en tres ejes: participar en mayor cantidad de comités, adherir a normas y realizar exámenes en diversas áreas.
También han llegado al país varias misiones de la organización, entre otras, de asuntos fiscales y estadísticas, y la división anti-corrupción. Recordemos que en 2014 hubo críticas a la falta de independencia de la Justicia.

La OCDE pone especial énfasis en lucha contra la corrupción y en la necesidad de contar con estadísticas públicas confiables.

Como representante de la Argentina designada por el Congreso Nacional he participado en París -junto a 130 legisladores de los países miembros- de la reunión de la Red Parlamentaria Global de la OCDE.

Destaqué, como expositora, el compromiso del actual gobierno en la recuperación de estadísticas confiables y de calidad, que son herramientas esenciales para el diseño y aplicación de políticas públicas, orientadas a lograr una mejor calidad de vida.

También ponderé los avances en materia de transparencia y calidad institucional: tenemos, desde septiembre de 2016, una ley de acceso a la información pública que garantiza que cualquier ciudadano pueda pedir al Estado información, y éste está obligado a dársela.

Caminamos en la dirección correcta. Nuestra voz se escucha en el mundo. Estamos debatiendo políticas y condiciones que promuevan el desarrollo humano, con un concepto más inclusivo del crecimiento de la productividad. Y hemos mejorado en las calificaciones, lo que nos permitirá atraer más inversiones.

Patricia Giménez es Representante argentina ante la OCDE, vicepresidente de la Cámara de Diputados de la Nación